Marina Oroza

Poemas

Fragmentos de «La chimenea de Duchamp»

…Muerde muerte, muerde
muerde madre muerte, muerde.

…Gotas de fuego,
al corazón de piedra
le brota un tallo…

….buceo atravesando
la chimenea de Duchamp,
la matriz del cielo
en tramontanas subo
al humo del hogar
que nos espera y bajo
a las cenizas blancas…

…El ogro levantó los brazos,
ciego augurio, danza y risa sordomudas.

Las cosas flotaban
sin encontrar su sitio,
una cama, una tostadora, dos abanicos
cuatro mesas diecisiete sillas
una naranja, dos ceniceros
cuarenta libros diez cortinas
la mecedora de mi abuela,
una nevera cuatro alfombras
la guitarra de mi tío,
siete bolígrafos y tres peines
una escalera una puerta
una caja de cartón, otra,
centenares de trocitos de cristal.

Las cosas sólo arden
verdaderamente o no
para desvelar otro color…

…el fuego se interrumpe
el humo es al silencio
lo que la simetría al eje,
el aire se hace mas fresco…

…Muerde muerte y calla
que toma que darte
en madreselvas la rabia.
Y tira que toma entre tus dedos
oh madre muerte,
genital filigrana
hasta el dolerme casi tu aliento.

Muerde muerte, muerde
muerde madre muerte, muerde.